Hogar

Getafe y el cuidado de los mayores: un ejemplo de amor en Madrid

Descubre la labor de las Hermanitas en Madrid y la conexión con Getafe a través de la figura de Santa Teresa Jornet y el obispo local.

Unidos para cuidar: el legado de Santa Teresa Jornet y su vínculo con Getafe

En nuestra ciudad de Getafe, sabemos lo importante que es cuidar de quienes nos han precedido. Recientemente, hemos tenido la oportunidad de conocer de cerca una historia que nos toca el corazón y que conecta directamente con nuestra diócesis. Se trata de la visita al Hogar Santa Teresa Jornet, situado en la calle Duquesa de Tamames de Madrid, justo un día después de celebrar la festividad de la santa, el 26 de agosto.

Una casa llena de vida y detalles

Al recorrer este hogar gestionado por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, uno se da cuenta de que cada rincón está pensado para el bienestar del mayor. No es simplemente un edificio, sino un espacio donde la vida fluye con orden, limpieza y, sobre todo, mucho cariño. Las instalaciones cuentan con todo lo necesario para hacer la estancia lo más cómoda posible: desde una sala de fisioterapia hasta una peluquería, pasando por una cafetería y salitas específicas para que las familias puedan compartir momentos íntimos con sus seres queridos.

La historia del lugar es fascinante. Se ubica en una zona de Carabanchel Alto cargada de significado, con calles que evocan fe y servicio. El edificio, que data de principios del siglo XX, fue en sus inicios casa de formación para las hermanas, pero siempre ha mantenido su esencia como residencia para personas mayores. Actualmente, acoge a 149 residentes, distribuidos en alas separadas para hombres y mujeres, atendiendo tanto a quienes son válidos como a aquellos que necesitan asistencia.

La presencia del obispo de Getafe

Un detalle que nos hace sentir especialmente cercanos a esta noticia es la presencia del obispo de Getafe, Ginés García, quien presidió la solemne Eucaristía en la capilla del hogar. Su vinculación con las hermanas viene de atrás, desde su época en Guadix, y su presencia allí recordó a todos los presentes una verdad fundamental: las hermanas son madres que cuidan hogares. Durante la misa, se resaltó que en este lugar existe una corriente de unión entre las religiosas, los familiares, los empleados y los ancianos; todos estamos unidos para cuidar.

Historias que inspiran desde Getafe

Lo más valioso de este hogar son las personas que lo habitan. Conocimos historias de vida gastada pero llena de belleza, como la del padre Domingo, misionero que sobrevivió a situaciones extremas en África, o la de Eladia, quien a sus 98 años sigue creando puntillas con su ganchillo. También está Goyi, que aprende a escribir ahora que nunca pudo ir al colegio, o Concepción, que a sus 93 años se arregla cada día como un pimpollo.

La comunidad de 23 hermanas que reside allí destaca por su alegría y ese fino sentido del humor que atrapa a cualquiera. Tratan a los residentes con un cariño genuino, llamándolos "abuelos". Incluso durante los momentos más duros, como la pandemia, sintieron la protección de su fundadora. La madre superiora compartió cómo, en aquellos tiempos de riesgo total, confiaba en la intercesión de Santa Teresa Jornet para proteger a todos los que allí vivían y trabajaban.

Un modelo de convivencia para reflexionar

Este hogar nos muestra que la vejez no es el final, sino una etapa que merece ser vivida con dignidad y amor. Las instalaciones siguen mejorando, con un salón de actos recién restaurado donde los residentes disfrutan de películas y bailes. Aunque hay una lista de espera considerable debido a las obras recientes, la sensación general es de gratitud. Como resume una de las residentes, Iluminada: "No sé cómo será el cielo, pero yo aquí estoy dando gracias todo el día".

Desde Getafe, miramos con admiración este ejemplo de dedicación. La congregación nació para atender las pobrezas de los mayores, y hoy sigue cumpliendo esa misión adaptándose a los nuevos tiempos, donde la soledad y la demencia son nuevos retos que afrontar. Es un recordatorio para todos nosotros, vecinos de nuestra ciudad, de que cuidar a los mayores es una tarea compartida que nos enriquece como sociedad.