El Coliseum recibe a un Málaga de cantera y a un Getafe que resiste con lo justo
Este domingo el Coliseum vive un duelo con mucho más trasfondo del que sugiere el calendario. No es solo Getafe contra Málaga, sino dos maneras opuestas de competir cuando el dinero no sobra. Los azulones afrontan el compromiso con una plantilla muy corta y un parte médico que no da tregua; los visitantes vuelven a Primera División tras ocho temporadas de ausencia apoyados, sobre todo, en los chicos de su cantera.
Un vestuario corto y muy castigado
José Bordalás encara Liga, Copa del Rey y Liga Conferencia con solo 23 futbolistas profesionales. Y la lista se ha acortado todavía más por lesiones: Christantus Uche se perderá toda la temporada, Juanmi Jiménez arrastra una dolencia de larga duración y Kiko Femenía tampoco está disponible. Borja Mayoral apenas ha podido jugar, mientras Abdel Abqar y Ramón Terrats arrastran molestias físicas. Para completar el panorama, Mario Martín no podrá ser de la partida por sanción, tras su expulsión en La Cartuja.
Con tantos descartes, el margen para rotar brilla por su ausencia. El propio técnico lo admitió después del empate ante el Deportivo: no puede mover el once sin que el equipo lo acuse. Los números lo confirman. David Soria, Djené, Zaid Romero, Johan Mojica, Orel Mangala, Ramón Terrats, Martín Satriano y Enes Ünal superan ya los 400 minutos de los 540 disputados en Liga. Ocho nombres sostienen casi toda la estructura.
En esta situación, la versatilidad se ha convertido en una necesidad. Djené ha terminado actuando de central, lateral o centrocampista según donde haga falta; Gudelj ha retrasado su posición, algo que ya conocía de su etapa en el Sevilla; y Boselli ha aparecido por el costado derecho. Cada baja no solo es un hueco: obliga a recolocar a dos o tres compañeros, y el boleto europeo conquistado la pasada temporada exige aún más a un grupo que llega justo de piernas.
La respuesta del Málaga sale de La Academia
El conjunto malagueño ha elegido otro camino. Tras años de problemas económicos, una administración judicial y un descenso hasta Primera Federación, el club decidió que su mejor recurso estaba en casa. Su director deportivo, Loren Juarros, convirtió la cantera en el corazón del proyecto, y Juanfran Funes, ascendido desde el filial, trasladó esa apuesta al césped. Hoy, catorce de sus 25 fichas profesionales se formaron en La Academia, y en verano el club renovó a once futbolistas, nueve de ellos canteranos.
La recompensa llegó con dos ascensos en tres temporadas, el último tras una gran remontada. Chupe, Carlos López, Fernando Calero, David Larrubia, Ángel Recio, Ramón Enríquez, Aaron Ochoa, Rafa Garrido, Diego Murillo, Juan Cruz, Haitam Abadia, Dani Lorenzo, Izan Merino y Rafa Rodríguez dejaron de ser parches provisionales para convertirse en estructura del primer equipo.
El peaje de la juventud
Ahora toca pagar el aprendizaje. El Málaga aún no ha ganado desde su regreso a la categoría, es colista con tres puntos, y ha comprobado que aquí los errores cuestan muy caros. Frente al Villarreal se adelantó en el marcador, pero no supo administrar la ventaja y acabó cayendo por 1-3 ante un rival con más recursos y experiencia. Funes no dispone de una plantilla para cambiar de identidad de un día para otro: su plan es que quienes devolvieron al equipo a Primera aprendan a mantenerse en ella.
Dos modelos que se cruzan en Getafe
Al final, este domingo no se verán una plantilla grande contra otra pequeña, sino un equipo al que le faltan jugadores frente a otro al que todavía le faltan partidos. Bordalás necesita que los suyos aguanten más; Funes, que los suyos crezcan más deprisa. El Getafe pelea contra el desgaste de tres competiciones; el Málaga, contra el calendario de una categoría nueva.
Para quienes sigamos al conjunto azulón desde el municipio, la imagen de un equipo estirándose al máximo resulta casi familiar: llevar años en Primera y competir con lo justo se ha convertido en su forma de supervivencia. Este domingo, en el Coliseum, hay tres puntos sobre la mesa ante un rival que llega sin victorias pero con la ilusión de quien ha vuelto a nacer. Y en estas batallas, cada detalle cuenta.


