La huelga indefinida en Airbus Getafe entra en pausa: las asambleas marcarán el desenlace
Quienes estos días pasan por las inmediaciones de la factoría de Airbus en Getafe se han topado con un escenario bien distinto al de las últimas semanas. Los sindicatos UGT, CGT y ÚTIL, convocantes del paro indefinido, han anunciado la suspensión temporal de las movilizaciones en las puertas de los centros de trabajo, una decisión que llega después de que la plantilla haya votado, por un margen muy ajustado, continuar con la huelga.
La consulta entre los trabajadores arrojó un resultado tremendamente igualado: la continuidad del conflicto se impuso por apenas 67 votos. Ese equilibrio tan fino, sumado a la postura de la compañía, ha llevado a los convocantes a frenar el paro a partir de este miércoles 9 de septiembre, aunque sin dar por cerrada la convocatoria. En su lugar, se habilitarán espacios de encuentro en forma de asambleas.
Una plantilla dividida
El escrutinio dejó a la vista una clara división entre centros. Mientras Cádiz, con un 94,3% de apoyos, Illescas (59,7%), Tablada (60,2%) y Albacete se decantaron por pausar la huelga, Getafe y San Pablo, en Sevilla, votaron mayoritariamente por seguir con las movilizaciones. Es decir, la factoría getafense estuvo entre las que más defendieron mantener la presión sobre la empresa.
Según han explicado los sindicatos, tras reunirse con la dirección de Airbus esta se remitió al preacuerdo alcanzado el pasado día 4 con CC OO, SIPA y ATP, con la mediación del Ministerio de Industria. Ante ese panorama, y con unos resultados globales tan reñidos, las organizaciones consideraron que las circunstancias obligaban a dar un paso atrás táctico en las puertas.
Una pausa estratégica con votación a la vista
Lejos de suponer el final del conflicto, la pausa llega en un momento decisivo. Durante los próximos días, los convocantes celebrarán asambleas informativas con su afiliación y con el conjunto de la plantilla en todas las plantas para desgranar los detalles de la propuesta final presentada por la empresa. Ese texto se someterá a una votación vinculante a lo largo de este mismo mes, de modo que la palabra de los trabajadores volverá a ser determinante.
En el plano económico, la oferta contempla el compromiso de abonar el IPC real y una recuperación del poder adquisitivo del 7,95%, que se aplicará de forma proporcional a lo largo de cuatro años, hasta 2029. En lo laboral, uno de los puntos más sensibles para la plantilla, el acuerdo vigente de teletrabajo se mantiene sin cambios, algo especialmente relevante si se tiene en cuenta que fue precisamente el origen de todo este enfrentamiento.
De la protesta por el teletrabajo a la huelga indefinida
El conflicto estalló en primavera, cuando SIPA protestó por la intención de la compañía de recortar los días semanales de teletrabajo, pasando de dos a uno. Las movilizaciones fueron creciendo de forma progresiva hasta convertirse primero en paros durante julio y, más tarde, en una huelga indefinida que arrancó en agosto.
Las consecuencias no se han hecho esperar. Airbus España ha frenado en seco las contrataciones que tenía previstas y ha llegado a estudiar, como medida de contingencia, llevar parte de la producción fuera de España para poder cumplir con sus plazos y sus compromisos con los clientes. Un escenario que preocupa especialmente en Getafe, donde la factoría es uno de los grandes motores industriales y de empleo del sur de Madrid.
El preacuerdo se rubricó en la sede del Ministerio de Industria con la presencia del titular del departamento, Jordi Hereu, y del consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury. Esa implicación de la cúpula mundial de la compañía hace pensar a varias fuentes que resultará complicado introducir mejoras adicionales, pese a la presión que los convocantes habían mantenido en ese sentido.
Ahora, con las puertas despejadas y la conversación trasladada a las asambleas, la decisión final queda en manos de la plantilla. En Getafe se sigue con especial atención, porque lo que se vote estas próximas semanas marcará el futuro laboral de miles de vecinos y vecinas y, de paso, buena parte de la actividad económica del municipio.


