Economía

Getafe y el Madrid medieval que vivía de sus campos

Cómo Getafe y otras aldeas abastecían a Madrid en la Edad Media. Un pasado rural que aún deja huella en nuestra geografía.

Getafe y el Madrid medieval que vivía de sus campos

Cuando Getafe alimentaba a la villa de Madrid

Hoy en día Getafe es una ciudad consolidada, con más de 200.000 habitantes y una identidad propia bien marcada. Pero hace siglos, en la Baja Edad Media, formaba parte de un sistema mucho más amplio: la Tierra de Madrid. Este espacio no era una ciudad, sino una red de aldeas y campos que sostenían económicamente a la villa de Madrid, entonces apenas una población de unos pocos miles de vecinos rodeada de tierras de cultivo y ganado.

Uno de los momentos que mejor ejemplifica esta relación ocurrió cuando las autoridades madrileñas tuvieron que abrir por la fuerza el alholí de Getafe, el depósito donde se guardaba el trigo, para abastecer las panaderías de Madrid. Aquel acto, casi dramático, muestra cuánto dependía la villa del campo que la rodeaba. Vallecas, Aravaca y Villaverde no eran barrios, como hoy los conocemos, sino aldeas rurales que daban nombre a grandes divisiones territoriales clave para la supervivencia de la población.

La Tierra de Madrid: un territorio de cien aldeas

Según el libro Madrid, territorio medieval, coordinado por el historiador José Ignacio Ortega Cervigón, esta jurisdicción llegó a abarcar cerca de 1.200 kilómetros cuadrados y cerca de un centenar de aldeas. Se organizaba en sexmos, una forma típica de organización en Castilla. Uno era el de la villa y su arrabal, y los otros tres eran rurales: Aravaca o Pozuelo, Villaverde o Getafe, y Vallecas o Fuencarral.

Cada uno de estos sexmos tenía representantes, llamados sexmeros, que acudían al Concejo de Madrid para tratar asuntos comunes. Aunque políticamente subordinadas, las aldeas tenían cierta autonomía en asuntos locales. Se conocen nombres de algunos de estos representantes: en 1484, Andrés de Peralta hablaba por Vallecas, Francisco Fernández por Aravaca y Martín Alonso, vecino de Fuenlabrada, por Villaverde.

Un mapa alimentario que incluía Getafe

El abastecimiento era la función principal de estas aldeas. Getafe, junto con lugares como Rejas, Torrejón de Velasco o Alameda, estaba considerada una zona de "tierras de pan llevar", clave para el cultivo de trigo, cebada y panizo. También había viñas en Cubas, Manzanares o Barajas, y huertas que producían hortalizas, frutas y frutos secos. La ganadería era otro pilar: en 1472 se registraron 1.600 ovejas solo en Getafe, y por la región pasaba la Cañada Real Galiana, ruta fundamental para la trashumancia.

La relación no era solo económica. Los vecinos de estas aldeas también contribuían al mantenimiento de caminos, puentes y murallas, y pagaban impuestos comunes. Pero no todo eran acuerdos: existían constantes disputas por el uso de tierras, pastos y montes. Getafe, por ejemplo, tuvo litigios con Madrid y otras poblaciones por zonas como Acedinos, Ayuden o el Juncar.

El legado de un pasado que aún perdura

Con el tiempo, muchas de estas aldeas se convirtieron en municipios independientes. Getafe, Fuenlabrada, Alcorcón o Pinto siguieron formando parte del área metropolitana sin integrarse en Madrid, a diferencia de Vallecas, Aravaca o Villaverde, que sí fueron anexionados en la década de 1950. Pero bajo el mapa urbano actual sigue existiendo esa geografía antigua, hecha de vínculos rurales y dependencias que marcaron la vida de esta región durante siglos.

Así, cada vez que pases por un barrio o recorras un camino que lleva uno de esos nombres antiguos, recuerda: hace 500 años, esta tierra era la despensa de Madrid.