Diez años de Bordalás: la década que cambió al Getafe para siempre
Hay apellidos que quedan unidos para siempre a la historia de una ciudad. En Getafe, cuando se habla de fútbol, resulta imposible separar al club del entrenador que lo ha dirigido durante buena parte de la última década. José Bordalás cumple estos días diez años desde su llegada al banquillo azulón, y aquello que comenzó como un parche para una urgencia deportiva terminó convirtiéndose en una de las etapas más señaladas de la entidad.
Un parche que se convirtió en proyecto
Fue el 27 de septiembre de 2016 cuando el club anunció oficialmente su contratación. El contexto no podía ser más delicado: el equipo acababa de despedir a Juan Eduardo Esnáider, se hundía en los puestos de descenso de Segunda División y apenas había sumado seis puntos en siete jornadas. Bordalás, entonces con 52 años y 24 de oficio en los banquillos, aceptó el reto.
Su estreno fue un empate sin goles en Tenerife, pero a la semana siguiente llegó la primera victoria, un 2-0 frente al UCAM Murcia, y con ella una remontada que llevó al equipo hasta la tercera posición. Tras superar a Huesca y Tenerife en la promoción, el Getafe regresó a Primera apenas un año después de haberla perdido. Para el técnico alicantino era su debut en la categoría, tras recorrer banquillos como los del Alicante, Benidorm, Eldense, Novelda, Hércules, Alcoyano, Elche o Alcorcón, y después de que el Alavés, al que había ascendido, prescindiera de sus servicios.
Los números de una etapa histórica
Las cifras hablan por sí solas: 354 partidos oficiales al frente del conjunto azulón, con 133 victorias, 93 empates y 128 derrotas. De ellos, 280 corresponden a Primera División, casi el 35 por ciento de todos los disputados por el club en la máxima categoría a lo largo de 21 temporadas. Dicho de otro modo: más de uno de cada tres partidos del Getafe en Primera lleva su nombre en el acta.
Con una base formada por David Soria, Djené, Damián Suárez, Mauro Arambarri, Maksimovic o Jaime Mata, que llegó a la selección española con treinta años, el equipo creció temporada a temporada: octavo en el curso 2017-18 y quinto con 59 puntos al año siguiente, a solo dos puntos de la Liga de Campeones. Solo el Atlético de Madrid encajó menos goles aquella campaña. Hasta Marc Cucurella admitió tiempo después, ya en el Chelsea, que el técnico le mejoró y que su paso por la Premier se lo debía en gran parte a él.
El Coliseum, escenario europeo
Aquella clasificación para la Liga Europa trajo noches inolvidables en Getafe. El equipo superó la fase de grupos y eliminó al Ajax, semifinalista de la Champions unos meses antes. Los neerlandeses llegaban con prestigio y balón, pero en el Coliseum se impusieron los locales por 2-0 y en Ámsterdam el conjunto azulón resistió lo necesario. El sueño terminó después ante el Inter de Milán, a partido único y en terreno neutral por la pandemia.
Esto es fútbol, papá
De todo ello nació el llamado bordalismo: equipos compactos, agresivos en los duelos, fuertes en las segundas jugadas y expertos en llevar cada encuentro al terreno más incómodo para el rival. Sus críticos se quedaron en las faltas y las pérdidas de tiempo, pero su mejor versión presionaba lejos del área, jugaba con dos delanteros y atacaba con pocos pases y muchos futbolistas. La frase que mejor resume su carácter la soltó en 2023, tras empatar en San Mamés: «¡Esto es fútbol, papá!». Desde entonces, es lema habitual de la grada.
Marcha, regreso y una ciudad que lo abraza
El desgaste de la temporada 2020-21 provocó su salida hacia el Valencia, mientras el Getafe probaba con Míchel y Quique Sánchez Flores. La separación duró menos de dos años: en abril de 2023, con el equipo en descenso y siete jornadas por delante, Ángel Torres volvió a reclamar a quien mejor conocía la casa. Bordalás habló de una obligación moral y cumplió, salvando la categoría en la última jornada con un empate en Valladolid.
El pasado curso el equipo volvió a rozar Europa con la séptima plaza, superó al Partizán y alcanzó la fase de liga de la Conference. En junio renovó hasta 2028 y, meses antes, el Ayuntamiento había aprobado por unanimidad nombrarlo hijo adoptivo de la ciudad. Bordalás llegó tarde a Primera División, pero a Getafe llegó justo a tiempo. Y los vecinos ya lo saben: esta historia, de momento, sigue escribiéndose en el Coliseum.


